
Escrito por: Rebeca-Joshua
Recordemos que las ollas simbolizan o representan dentro de las prácticas paganas al útero o vientre, el lugar de donde procedemos, y donde nos encontrábamos sin defectos, ese lugar donde nos encontrábamos a resguardo de cualquier influencia; y es cuando al nacer llegamos a este planeta y empezamos a dejar de ser inocentes y a decidir, a ir formando nuestro carácter y formas de actuación ante las diferentes circunstancias de la vida y también a no querer tener responsabilidades, a desear que otros hagan todo por nosotros, es entonces que,así sin más vamos generando malos hábitos.


Entonces, en esta ocasión haremos un hechizo muy sencillo pero que en nuestra cultura prehispánica se considera muy potente y efectivo, así que no tardará en verse sus efectos.
Este trabajo versa sobre antiguas prácticas de sanación prehispánicas; pues bien, varias narraciones mexicanas hacen mención de utilizar los cantaritos u ollas de barro para buscar lo perdido, para gestar dado su forma… ¡nuevas conductas!
En nuestra cultura Nahuatl los cantaros representan al oído del Gran Espíritu que vive en cada uno de nosotros y al cual le hablaremos.
“Con permiso del Orden Universal yo te consagro objeto inerte,
y con la energía Divina te convierto en mi oído para que llegue la voz de mi rezo,
para que mi alma escuche y mi cuerpo ejecute este pedido.”

Después, tomamos el cántaro entre nuestras manos lo acercamos a nuestra boca lo más cerca posible y le decimos en forma contundente, afirmativa y en tiempo presente aquel mal hábito que deseamos cambiar, como por ejemplo el ser impuntuales, comernos las uñas, emitir juicios sin saber (y sin deber), o cualquier otro mal hábito que desees modificar.

Te sugiero realizar este hechizo durante la fase menguante de la luna, la cual ayuda a retirar o despojarnos de aquello que no nos sirve o no queremos.
